Baloncesto

El anillo de Karl-Anthony Towns llegó cuando dejó de jugar como estrella

Penelope H. Fritz
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Karl-Anthony Towns
Karl-Anthony Towns
Photo: Dennis Adair from Gainesville-StPetersburg, FL / CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento15 de noviembre de 1995
Piscataway
OcupaciónBasquetbolista profesional
PalmarésCopa NBA 2025
Premios individualesPremio al Mejor Novato de la NBA

En el último partido de las Finales, Karl-Anthony Towns casi no apareció. Se cargó de faltas, pasó largos minutos en la banca y, junto a OG Anunoby, sumó apenas 13 puntos con 4 de 18 en tiros, mientras Jalen Brunson se encargaba de anotar 45 y de rematar a los San Antonio Spurs. Ningún aficionado de los New York Knicks se quejó. Towns llevaba un año entero aprendiendo a valer por cosas que no salen en la estadística, y el trofeo fue la prueba. El problema llegó después: esa renuncia ganó un campeonato, pero nadie sabe cuánto cuesta, y Towns quiere que los Knicks le pongan cifra.

La historia empieza en una casa con dos banderas. Su padre, Karl Towns Sr., jugó en la Universidad de Monmouth; su madre, Jacqueline Cruz, era dominicana. Karl-Anthony nació en Edison, Nueva Jersey, el 15 de noviembre de 1995, y creció en Piscataway. Con 16 años ya jugaba el Centrobasket con la selección de República Dominicana, la misma camiseta que en el Mundial de 2023 llevó con 24,4 puntos por partido. En la preparatoria St. Joseph de Metuchen ganó tres títulos estatales seguidos y el premio Gatorade al mejor jugador del país en 2014.

En Kentucky ya hubo una pista de lo que vendría. En el equipo de John Calipari de 2014-15, el que llegó a 38-1 antes de perder con Wisconsin en la Final Four, Towns jugó 21 minutos por noche y promedió 10,3 puntos. Fue suficiente. Los Minnesota Timberwolves lo eligieron con la primera selección del draft de 2015 y él respondió con el premio a Novato del Año por unanimidad: 18,3 puntos, 10,5 rebotes y los 82 partidos como titular.

En Minnesota sus números subieron y sus equipos casi nunca. Entró al tercer equipo All-NBA en 2018 y firmó ese septiembre una extensión de supermáximo, justo el otoño en que Jimmy Butler forzó su salida con un portazo que muchos interpretaron como un juicio sobre la dureza del núcleo joven. En playoffs duró poco: cinco juegos ante Houston en 2018, seis ante Memphis en 2022. En medio llegaron las noches que construyeron su fama de tirador: 60 puntos contra los Spurs y, en 2022, el concurso de triples, el primero que ganó un centro en la historia. En enero de 2024 le anotó 62 a Charlotte, 44 de ellos en la primera mitad.

Esa temporada llegó a la final del Oeste, la primera de Minnesota en dos décadas, ya como una pieza de un equipo armado alrededor de Anthony Edwards y con Rudy Gobert a su lado en la pintura. Dallas lo eliminó en cinco juegos. Para entonces Towns cargaba con un duelo enorme. Su madre murió por complicaciones de COVID-19 en abril de 2020 y el virus se llevó a otros seis familiares. Habló de eso en público cuando muchos atletas guardaban silencio, y su trabajo por el derecho al voto y la justicia penal, que incluyó producir el documental Forgiving Johnny, le dio el premio Kareem Abdul-Jabbar al compromiso social de la NBA.

El cambio llegó el 2 de octubre de 2024: Julius Randle y Donte DiVincenzo se fueron a Minnesota y Towns llegó a Nueva York. Su primer año con los Knicks lució como una revancha en el papel, con 24,4 puntos, 12,8 rebotes y su tercera selección All-NBA. El video contó otra cosa. The Athletic reportó que entrenadores y compañeros estaban frustrados con sus coberturas defensivas, e Indiana sacó a los Knicks en la final del Este en seis juegos. Tom Thibodeau, que lo dirigió en las dos ciudades, perdió el trabajo. Llegó Mike Brown.

Brown resolvió el asunto Towns quitándole cosas. Sus minutos bajaron de 35 a 31, sus tiros a 14,5 por partido, la cuarta cifra más baja de su carrera, y sus puntos a 20,1. Muchos lo vieron como un desperdicio del centro con mejor tiro de la liga. Tienen un punto que el título no borra: Towns suma tres terceros equipos All-NBA y ninguno más alto, y las dudas defensivas que arrastró desde Minnesota nunca se fueron del todo. Su récord de más-menos habla tanto del equipo como de él, y en el juego decisivo fue más pasajero que protagonista.

Aun así, los playoffs le dieron la razón a Brown. Nueva York, con marca de 53-29 y tercer sembrado, eliminó a Atlanta en seis juegos, serie en la que Towns logró su primer triple-doble de postemporada, y luego barrió a Philadelphia y a Cleveland. Ante San Antonio arrancó con dos dobles-dobles como visitante, y los Knicks ganaron las Finales 4-1 el 13 de junio de 2026, su primer campeonato desde 1973. Brunson fue el MVP de las Finales. Towns promedió cerca de 16 puntos y más de 10 rebotes en toda la ruta y terminó con un más-menos de +258, el mejor en unos playoffs en la historia de la NBA. La Copa NBA, ganada en diciembre de 2025, había sido el ensayo.

El verano fue de otro Towns. Hizo un cameo como él mismo en El diablo viste a la moda 2, platicando con Anne Hathaway sobre los famosos que se sientan en primera fila del Garden, en una fiesta en la casa de Miranda Priestly en los Hamptons. En julio salió de una máquina de clonación en el Saturday Night’s Main Event de la WWE, en el Madison Square Garden, para aplicarles un chokeslam a Dominik Mysterio y JD McDonagh. El 15 de agosto se casó con Jordyn Woods en Malibú, ocho meses después de pedirle matrimonio en Navidad, y el 28 de septiembre llegó al día de medios notablemente más delgado.

Luego habló de dinero. Towns gana unos 57 millones de dólares esta temporada y tiene una opción de jugador de 61,1 millones para 2027-28. Puede firmar una extensión de cuatro años por hasta 276 millones, y según reportes la oferta de los Knicks anda cerca de los 200 millones, con el dueño James Dolan sin intención de rebasar el segundo límite salarial de la liga y con las renovaciones de Brunson y Anunoby pendientes para el próximo verano. «Quiero algo que mantenga unido al equipo, que funcione con los Knicks y que también me valore», dijo el 5 de octubre. Sobre firmar antes del arranque fue directo: «No se ve bien».

Los Knicks izan su bandera de campeones en el Garden el 20 de octubre y Towns cumple 31 años el 15 de noviembre. Entre esas dos fechas cabe la pregunta que persiguió toda su carrera: si vale más el anotador que todavía puede ser o el compañero que aceptó no serlo. En la cancha, Nueva York ya contestó. Ahora le toca a la oficina contestar con un contrato.

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