Baloncesto

Knicks pierden con los 76ers en su noche de campeones y el coach Mike Brown dice que ganar así era «jugar con fuego»

Jack T. Taylor
Añádenos en Google

La mayoría de los entrenadores lo habría aceptado. Un nuevo banderín en lo alto del estadio, los anillos recién puestos en los dedos de los jugadores, los campeones a una canasta de distancia en los minutos finales y su máximo anotador con el balón. Después de que los New York Knicks perdieran ante los Philadelphia Sixers, Mike Brown se paró frente al podio y dijo algo que casi ningún entrenador se atreve a decir en voz alta: no quería que la noche terminara con su equipo llevándose la victoria de milagro.

La cobertura lo presenta como una resaca del campeonato, el costo de una ceremonia emotiva y un verano de celebraciones. Es una explicación válida, pero incompleta. Brown no se estaba disculpando por la fiesta. Estaba advirtiendo a sus jugadores que no cayeran en el mismo hábito que los llevó al título: quedarse atrás, jugar sin orden y confiar en que los minutos finales arreglarían todo lo anterior.

Jugar con fuego y sin agua

Jalen Brunson tuvo el balón en sus manos en las posesiones decisivas y falló sus tiros. Después, Brown respondió con algo que rara vez se oye de un entrenador. Si Brunson hubiera encestado esos lanzamientos y los Knicks hubieran ganado, dijo, «personalmente, como su entrenador, habría algo dentro de mí» que desearía que no hubiera pasado, informó ESPN. «Es casi como jugar con fuego y terminar ganando esa vez sin tener agua», dijo. Luego recurrió a las mantas ignífugas para completar la imagen.

Es extraño oír algo así de un hombre que acababa de recibir un anillo. También es coherente con lo que venía diciendo. Antes del inicio del partido, Brown había dicho que la ceremonia era «difícil porque, toco madera, podría ser algo que ocurra una sola vez en la vida», y agregó: «Pero, al mismo tiempo, esta noche tenemos un trabajo que hacer». Después calificó el partido de feo y señaló el problema sin adornos. «Nos metimos en un hoyo por no hacer las otras pequeñas cosas», dijo, y reconoció que a veces eso funciona al final de un partido y otras veces no. A amNewYork añadió: «Entiendo que somos humanos» y que la idea era «no poner excusas».

El hábito que los llevó a colgar el banderín

Este es el motivo por el que sus palabras tienen peso. Como señaló John Schuhmann, de NBA.com, la capacidad de los Knicks para remontar desventajas en el cuarto periodo y superar a sus rivales en los momentos decisivos fue lo que les permitió ganar el banderín que izaron unas horas antes del inicio del partido. El momento emblemático del título es la remontada en las Finales contra los San Antonio Spurs en el Garden: remontaron una desventaja de 29 puntos y OG Anunoby selló la victoria con un palmeo cuando quedaban 1.2 segundos, según Associated Press. Cuando el video de los mejores momentos del equipo volvió a mostrar ese palmeo, recibió algunos de los aplausos más fuertes de la noche.

Un equipo que supera un hoyo así aprende que puede sobrevivir a cualquier cosa. La noche en que recibió su anillo, Brown intentó quitarles esa idea. Esta vez, la remontada final no alcanzó. Karl-Anthony Towns encestó un triple que redujo a uno la ventaja de Philadelphia cuando quedaban unos cuatro minutos y medio, y New York solo anotó dos veces en sus últimas ocho posesiones, según el recuento de NBA.com. Jaylen Brown se encargó de Brunson y sofocó su intento de jugar uno contra uno. Joel Embiid presionó en una jugada de bloqueo y continuación. LeBron James salió a marcar a Towns en el perímetro; Anunoby lanzó un pase cruzado y Tyrese Maxey lo interceptó y corrió hasta la canasta para clavarla y ampliar la ventaja a seis puntos.

El vestidor escuchó el mensaje

Los jugadores no discutieron. «Creo que nos viene bien que nos bajen de la montaña, ser humildes y poner nuestros egos en su lugar», dijo Brunson, según ESPN, después de una noche en la que encestó 6 de 19 tiros, incluidos 1 de 5 en el cuarto periodo. Josh Hart fue más allá, según lo citó Associated Press: «En este momento estamos 0-1. Ahora mismo somos el peor equipo de la NBA». Brown también reconoció el mérito de los visitantes. «[Los Sixers] tienen al menos cuatro All-Stars habituales», dijo.

Las cifras respaldan la inquietud del entrenador. Philadelphia ganó 106-100, y los Knicks anotaron menos puntos que posesiones, algo que, según NBA.com, solo había ocurrido seis veces en sus 101 partidos de la temporada pasada. New York encestó el 37 % de sus tiros de campo y terminó con 5 de 21 en el tercer periodo. Durante todo el partido, dijo Brown, «parecía que corríamos en el lodo». Las jugadas de bloqueo y continuación de Brunson con las que buscaron atacar a Embiid durante la barrida de New York sobre los Sixers en las semifinales de conferencia de la primavera pasada produjeron cinco puntos en 14 intentos. Maxey anotó 28 puntos; Jaylen Brown, 19 en su debut tras el traspaso de verano desde Boston; y James terminó con 14 puntos, nueve rebotes y siete asistencias en el inicio de su temporada número 24. Embiid sumó 13 puntos, 11 rebotes y tres bloqueos, con 4 de 15 en tiros de campo.

La ceremonia rindió homenaje al primer campeonato de los Knicks desde 1973. Walt Frazier entregó los anillos a los jugadores; la viuda de Willis Reed le entregó el suyo a Brown entre una ovación ensordecedora, y un inesperado banderín de la NBA Cup se izó junto al del título. Uno de los anillos fue para el banco rival: Ariel Hukporti, campeón con New York la temporada pasada, que se unió a los Sixers como agente libre y se rompió el tendón de Aquiles durante la pretemporada, recibió el suyo sentado en un scooter y con la pierna en alto. Philadelphia jugará el jueves su primer partido en casa contra los Cleveland Cavaliers.

La noche del banderín terminó con los campeones en 0-1 y su entrenador, curiosamente, en paz con el resultado. El anillo que lleva en el dedo se lo dio un equipo que se negaba a perder en los minutos finales. Ahora quiere un equipo que nunca tenga que hacerlo.

Etiquetas: , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 0 comentarios.