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Misa de medianoche: una inquietante exploración de la fe y la culpa

Molly Se-kyung
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La primera imagen de Midnight Mass muestra a un hombre de pie en una encrucijada, bajo la lluvia, con el rostro marcado por el dolor y la culpa. Es Riley Flynn (Zach Gilford), quien regresa a su hogar en la isla después de pasar cuatro años en prisión por un accidente causado por conducir ebrio que le costó la vida a una persona. Esta escena inicial establece el tono de la miniserie de siete episodios de Netflix, creada por Mike Flanagan: una historia de terror gótico impregnada de simbolismo católico, ambigüedad moral y el peso del pecado.

Flanagan, conocido por The Haunting of Hill House y The Haunting of Bly Manor, aplica su característico ritmo pausado a esta historia sobre un pueblo moribundo que busca desesperadamente la salvación. La llegada del padre Paul (Hamish Linklater), un sacerdote carismático con un pasado misterioso, despierta un fervor religioso que parece traer milagros y horrores por igual. Midnight Mass no es solo una serie de terror: también es una reflexión sobre la fe, la culpa y la capacidad humana tanto para la crueldad como para la redención. La dirección de Flanagan es deliberada: se vale de planos secuencia y tomas prolongadas para crear una atmósfera opresiva. La serie encuentra su fuerza al explorar estos temas, sobre todo desde la perspectiva del catolicismo, con frecuentes referencias a los santos, las escrituras y los sacramentos.

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Las actuaciones son uno de los puntos fuertes de la serie, y Linklater ofrece una interpretación sobresaliente como el padre Paul. Su retrato del sacerdote enigmático tiene varias capas: combina el carisma con una amenaza latente que mantiene al público con dudas hasta los momentos finales. En el episodio 3, el padre Paul pronuncia un sermón sobre el poder sanador de la fe, mientras su voz resuena por la iglesia vacía. La actuación de Linklater resulta magnética: transmite tanto la convicción del sacerdote como la inquietante impresión de que hay algo más detrás de todo.

Kate Siegel aporta calidez y profundidad al papel de Erin Greene, el amor de adolescencia de Riley. El tenso reencuentro entre ambos, cargado de arrepentimientos que no expresan y un afecto que aún perdura, es una de las relaciones más cautivadoras de la serie. La interpretación de Siegel es sutil y expresa el conflicto interno de Erin, dividida entre el amor que siente por Riley y el temor a su pasado. Samantha Sloyan se roba varias escenas como Bev Keane, una feligresa devota cuya fe roza el fanatismo. Cuando pronuncia frases como «Dios obra de maneras misteriosas», lo hace con una convicción que resulta escalofriante.

El elenco secundario está a la altura. Rahul Kohli aporta una presencia serena en medio del caos sobrenatural como el sheriff Hassan, mientras que Kristin Lehman, en el papel de Annie Flynn, la madre de Riley, ofrece una actuación conmovedora en el episodio 5, cuando enfrenta a su hijo por su pasado. Henry Thomas interpreta a Ed Flynn, el padre de Riley, con una intensidad contenida y capta las emociones complejas de un padre dividido entre el amor y la decepción.

Sin embargo, Midnight Mass no está libre de defectos. El ritmo es irregular y algunos episodios se alargan cuando profundizan en los dilemas morales y los debates religiosos del pueblo. Aunque estos temas invitan a la reflexión, a veces frenan el impulso narrativo. El episodio 4, por ejemplo, dedica bastante tiempo a debatir la naturaleza del pecado. La discusión es estimulante desde el punto de vista intelectual, pero da la impresión de desviar la historia de los elementos de terror que atrajeron al público.

Además, la exploración de la fe y el pecado puede resultar demasiado enfática por momentos, con diálogos que se inclinan más por la exposición que por una conversación natural. Hay escenas en las que los personajes monologan sobre sus creencias o sus dudas; aunque aportan riqueza temática, pueden interrumpir el flujo de la historia. Esto se nota especialmente en el episodio 6, cuando varios personajes pronuncian largos discursos sobre su fe y la tensión pierde fuerza.

La serie también tiene dificultades para encajar del todo en el género. Aunque ofrece momentos de auténtico terror, Midnight Mass se interesa más por explorar la redención y la culpa que por provocar sustos de terror convencionales. Este cambio de enfoque podría decepcionar a quienes esperen una experiencia de terror gótico más directa. Los elementos vampíricos, reinterpretados de manera creativa para abordar la adicción y la pérdida de humanidad, aparecen bastante avanzada la historia, por lo que queda poco tiempo para desarrollarlos a fondo.

En lo visual, Midnight Mass es un deleite. El uso de la luz y las sombras por parte de Flanagan crea una estética de belleza espectral que acentúa la atmósfera gótica de la serie. El escenario insular está bien aprovechado y su aislamiento intensifica la sensación de amenaza. Sin embargo, algunas escenas dependen demasiado de los sustos repentinos o de ruidos estridentes para generar tensión, un recurso que puede sentirse ajeno al enfoque más sutil que la serie suele darle al terror.

En cuanto a sus referentes, Midnight Mass comparte el ADN de los trabajos anteriores de Flanagan, sobre todo por su interés en las dinámicas familiares y el terror psicológico. También toma inspiración de clásicos del terror gótico como The Omen y Nosferatu, así como de obras literarias que exploran la fe y la duda, como The Exorcist y Dracula. Quienes hayan visto las series anteriores de Flanagan encontrarán temas y decisiones de estilo familiares, aunque el énfasis en el catolicismo distingue a esta producción de sus otros trabajos.

Por su propuesta, es probable que Midnight Mass conecte con quienes disfrutan del terror de desarrollo pausado y con un fuerte enfoque temático. El público interesado en las exploraciones de la fe, la culpa y la redención encontrará mucho que apreciar. En cambio, quienes busquen una experiencia de terror vertiginosa y llena de acción podrían conectar menos con el ritmo deliberado de la serie y la insistencia de sus temas.

Al final, Midnight Mass es una exploración cautivadora, aunque imperfecta, de la fe y la culpa. Es una serie que exige paciencia y atención de quienes la ven, pero los recompensa con temas que invitan a la reflexión y actuaciones sobresalientes.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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