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Klara y el sol de Waititi llega a cines tras ser llamada plana en Londres

Jenna Ortega interpreta a la Amiga Artificial solar de Ishiguro en una película que Sony guardó más de dos años y que la crítica de Londres rechazó casi por completo
Martha O'Hara
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En una de las fotos promocionales de Klara y el sol, la luz lo dice todo. Una figura con un corte bob oscuro y recto está sentada junto a la ventana de una casa de campo, entre dos cortinas floreadas, con una radiograbadora en el marco, y del otro lado del vidrio un sol bajo se recarga sobre una fila de colinas. Esa figura es Klara, la Amiga Artificial que funciona con energía solar y a la que interpreta Jenna Ortega, y ese sol no está ahí de adorno. En la novela de Kazuo Ishiguro es su fuente de energía y, poco a poco, aquello en lo que cree.

La adaptación de Taika Waititi llega a los cines esta semana con dos cargas encima. Una es el libro, la primera novela que Ishiguro publicó después de ganar el Nobel, una historia silenciosa sobre una máquina que observa a una familia con más atención de la que sus integrantes se ponen entre sí. La otra es la recepción en el Festival de Cine de Londres del BFI, donde la película tuvo su estreno mundial como función de gala y varios críticos respondieron con reseñas de una sola estrella. Waititi la llama su película más dramática. Gran parte de la prensa londinense vio una comedia que no funciona y un drama que nunca se decide.

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Una Amiga Artificial para el público de Merlina

Darle a Ortega el papel de Klara es la declaración de intenciones más clara de la película. En la novela, Klara es la narradora, y su atención cuidadosa y literal es la textura de todo el libro; en pantalla, el personaje queda en manos de la actriz que una generación entera conoce como Merlina Addams, una intérprete cuya imagen se construyó sobre la cara de póquer. Dave Calhoun, de Screen Daily, anticipó que “muchos deberían encariñarse con la entrañable actuación de Jenna Ortega como Klara, sobre todo quienes la admiran por la serie de Netflix Merlina”. Ortega le dijo a Reuters en el estreno que “se sentía como una historia muy oportuna”, y le contó a la agencia PA que el guion “era diferente de muchos de los guiones que recibía en ese momento”.

Alrededor de ella, la película arma una casa. Mia Tharia interpreta a Josie, la adolescente adinerada que escoge a Klara en una vitrina, y Amy Adams es su madre, Chrissie, con Rachel House como Melania, la desconfiada ama de llaves. Adams plantea el papel como un estudio de las fallas más que de la calidez. “Lo fascinante de esta (película) es interpretar a una madre que toma decisiones cuestionables”, le dijo a PA, y agregó que pudo “explorar a alguien con defectos muy profundos”. Natasha Lyonne es la gerente de la tienda, y Steve Buscemi aparece como Capaldi, a quien la reseña de Deadline describe como un misterioso benefactor.

Un director que buscaba su película más dramática

Waititi hizo su reputación con sinceridad escondida dentro de un chiste. Esa fórmula sostuvo Jojo Rabbit, la sátira con la que ganó el Oscar, y era el registro que la crítica esperaba que llevara a Ishiguro. Esta vez la vendió de otra forma. “Es una máquina que llega al mundo de una familia rota y, de alguna manera, les enseña la importancia de ser humanos”, dijo en la alfombra roja de Londres, y agregó: “Tiene algunas partes chistosas, pero probablemente es mi película más dramática”. También reconoció que subestimó el trabajo. A Vanity Fair le dijo: “Pensé que tal vez sería la película más fácil que iba a hacer en mi vida, porque cuando leí el libro por primera vez dije: puedo hacer esta película. Va a ser fácil, no pasa nada”.

Esa última frase pone nombre al verdadero problema en el centro del proyecto. Ishiguro escribe por omisión: contención, cosas que no se dicen, una narradora que reporta más de lo que entiende. El guion, que firman Dahvi Waller y el propio Waititi, tiene que convertir esa reserva en escenas, y la premisa deja ver dónde cae el peso. La fe de Klara en el sol es el único motor de la trama que le pertenece por completo, y la campaña de Sony se apoya en ella, desde un adelanto titulado “Powered by sunshine” (impulsada por la luz del sol) hasta el eslogan “Meet the future of friendship” (conoce el futuro de la amistad). Waititi sostiene que el tema es urgente: “Es vital ahora mismo, porque estamos en un momento en el que tal vez estamos a punto de perder el control de nuestra relación con la tecnología”.

Lo que la crítica de Londres no le perdonó

El veredicto del festival es casi unánime, y apunta al tono. Peter Bradshaw, que le dio una estrella en The Guardian, la llamó “una rebanada de futurismo caprichoso y sentimental y de no-sátira” que “termina sin decir nada sustancial ni significativo (ni gracioso) sobre la inteligencia artificial, el amor o el duelo”. Damon Wise, de Deadline, vio una “comedia dramática curiosamente plana”, y David Jenkins, de Little White Lies, le reprochó a Waititi su “costumbre juvenil de desinflar cualquier atisbo de profundidad con una sacudida de humor tonto o un jalón cómico de tapete”. Clarisse Loughrey, de The Independent, lo resumió con más precisión que nadie: “El libro trataba de quiénes somos en el fondo, hoy y mañana. La película trata del poder del amor y la amistad. Eso parece un buen retroceso”.

La defensa existe, y se sostiene en la superficie. Calhoun elogió “actuaciones sólidas y una propuesta visual imaginativa” y “un tono distintivo, de otro mundo”, aunque advirtió que “algo se pierde al ampliar la historia más allá de la estrecha perspectiva de Klara”. James Mottram, que le dio tres estrellas en el South China Morning Post, describió “una fábula de ciencia ficción luminosa y optimista que de vez en cuando ofrece destellos de oscuridad”. Ninguna de las dos reseñas responde la pregunta más grande que deja el estreno. Sony mantuvo la película terminada en la congeladora más de dos años después de la filmación, y nada en el lanzamiento explica qué cambió, más allá del calendario. Las calificaciones agregadas todavía son tempranas, con 12 reseñas en Rotten Tomatoes y 9 en Metacritic, pero apuntan hacia el mismo lado: 25% y 27.

De una compra anticipada a un estreno masivo

El proyecto empezó como una apuesta por Ishiguro antes de que la novela llegara siquiera a las librerías. 3000 Pictures, el sello de Elizabeth Gabler respaldado por Sony, cerró en 2020 un acuerdo preventivo por el libro, con David Heyman, de Heyday Films, como productor. Waititi entró en negociaciones para dirigirla en 2023 y la filmó en Nueva Zelanda de enero a abril de 2024 con el título provisional Tears and Rain. Luego vino la espera, hasta que Sony le puso fecha en la CinemaCon de abril. Heyman, Waititi y Garrett Basch son los productores, Ishiguro es productor ejecutivo y el elenco incluye también a Aran Murphy como Rick.

Jenna Ortega as Klara running through a harvested wheat field in Klara and the Sun, directed by Taika Waititi
Jenna Ortega as Klara in Klara and the Sun (2026), directed by Taika Waititi

Klara y el sol dura 116 minutos y llega a los cines de México el 22 de octubre de 2026 con Sony Pictures, un día antes que a Estados Unidos, donde Columbia Pictures y Sony Pictures Releasing la estrenan en grande el 23 de octubre, la misma fecha que en Reino Unido. Allá tiene clasificación PG-13 y en Reino Unido, 12A. El despliegue mundial arranca el 21 de octubre, y Brasil la recibe hasta el 5 de noviembre. Aún no se anuncia fecha de estreno en streaming.

La Klara de Ishiguro pasa la novela negociando con el sol, segura de que la ayudará si le ofrece lo correcto. La película de Waititi hace ahora el mismo trato con el público, después de que la crítica de Londres le dijo que no.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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