Análisis

El tenista Novak Djokovic vence a Vacherot en el Paris Masters y su plan para Turín sigue firme

Molly Se-kyung
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Novak Djokovic llegó al Paris Masters en busca de una plaza en las ATP Finals, el torneo al que renunció dos veces cuando ya tenía el asiento ganado. Cédric Pioline, director del torneo, dijo en Eurosport que no lograba seguir su lógica. Después, Valentin Vacherot, el monegasco que acababa de conquistar Basilea y que había derrotado a Djokovic en su único precedente, le quitó el primer set en la ronda inicial.

Djokovic le dio la vuelta al partido, y su persecución de Turín sigue viva un día más. La contradicción que describe Pioline es menor de lo que parece. Basta leer las explicaciones del propio Djokovic, dadas en Atenas, en Beijing y ahora en París, para encontrar una sola regla: juega las semanas que cree que su cuerpo puede terminar al nivel que exige el torneo. Esta temporada, la propia Race to Turin, la carrera a Turín, se convirtió en el examen de si puede.

La distinción importa más allá de un cuadro. A todo campeón que envejece se le hace la misma pregunta perezosa: si todavía tiene hambre. El caso de Djokovic propone una mejor, la de qué desafíos sigue eligiendo y por qué. El enigma de Pioline es la versión pública más nítida de esa pregunta, y el campeón ya la respondió, con sus propias palabras, más de una vez.

Por qué Novak Djokovic renunció dos veces a Turín tras clasificarse

El historial que señala Pioline es real. Djokovic se clasificó para las ATP Finals en 2024 y se retiró alegando lo que llamó una lesión persistente. Un año después lo repitió, y de forma más cruda. En Atenas venció a Lorenzo Musetti por 4-6, 6-3, 7-5, el título número 101 de su carrera, y poco después se bajó de Turín por un problema en el hombro, según el despacho de agencia que publicó Al Jazeera. Musetti, el mismo al que acababa de ganar, ocupó su lugar.

Lo que Djokovic dijo en Atenas es la clave del enigma. «Tuve que tomar todos los medicamentos fuertes para poder jugar el partido», declaró ante la prensa. Y a continuación: «Sentí que no tenía ninguna posibilidad de completar todo el torneo de Turín con el nivel de tenis necesario cuando juegas contra los ocho mejores del mundo». También explicó por qué esperó a que terminara la final para decidir: quería «ver cómo van los partidos, cómo reacciono». Un jugador al que Turín ya no le importara no habría esperado. Midió una semana contra los ocho mejores y concluyó que su cuerpo no la aguantaría.

La Race to Turin dejó a Djokovic sin margen en el Paris Masters

Esta temporada las cuentas se invirtieron. Djokovic alcanzó la final del Australian Open, que perdió ante Carlos Alcaraz, y las semifinales de Wimbledon, como recordó Sky Sports, pero la segunda mitad del año se desmoronó. Tennis Majors hizo inventario de los daños: una derrota en su debut ante un jugador surgido de la qualy en Roma, vómitos durante un partido en Cincinnati y una caída en primera ronda del US Open ante Mariano Navone tras más de cuatro horas y media, su primera eliminación de estreno en un Grand Slam desde 2006. En Beijing necesitó dos pausas médicas en dos partidos y aun así se llevó el título, el número 102 de su carrera, tras batir a Alexander Zverev y Daniil Medvedev antes de que Alex de Minaur se retirara en la final. Luego llegaron una derrota en su debut ante Hubert Hurkacz en Shanghái y otra en tres sets ante Jan-Lennard Struff en Basilea, la primera victoria del alemán sobre él en nueve enfrentamientos.

París tenía que ser el lugar cómodo para recortar distancia. Djokovic tiene los récords del torneo, con siete títulos y 50 victorias, según la cuenta de Tennis Majors, pero se había saltado las dos ediciones anteriores y volvía por primera vez desde su título de 2023 a un cuadro que no le regalaba un estreno fácil. En el sorteo, Pioline calificó el debut ante Vacherot de «un duelo magnífico, magnífico», y añadió una frase de doble filo: «Novak es un poco menos eficaz que hace unos años, porque los años están ahí».

Eso lo dejaba undécimo en la Race to Turin con 2.900 puntos. Jannik Sinner está fuera por lo que resta de temporada, así que el noveno lugar es el último boleto, y Rafael Jodar lo ocupaba con 3.194. Tennis Majors hizo las cuentas antes de la primera pelota en París: unos cuartos de final llevarían a Djokovic a 3.090, todavía insuficientes; las semifinales, con 3.290, son el mínimo para seguir con vida; solo el título, con 3.890, le garantiza la plaza. Zverev, Alcaraz, Ben Shelton y Medvedev ya estaban dentro. Como décimo preclasificado, Djokovic no tuvo descanso en primera ronda, y Yahoo Sports subrayó que no había alcanzado los cuartos de final de ningún Masters 1000 en todo el año.

La objeción de Pioline a la lógica de Djokovic, en su versión más fuerte

La objeción del director del torneo merece su mejor versión. Pioline no es un comentarista que busca el golpe fácil; dirige el torneo que se beneficia de la presencia de Djokovic, y aun así dijo en Eurosport, según la traducción de EssentiallySports, que el patrón es «algo único en la historia de los jugadores clasificados que todavía sueñan con jugar este torneo». Las ATP Finals son la única cita fuera de los grandes que los jugadores tratan como el premio a toda una temporada. Saltárselas dos veces con derecho a jugarlas y perseguirlas después sin tenerlo parece la conducta de un jugador que elige su escenario en lugar de aceptar el calendario. Y una retirada tardía entrega la plaza al siguiente de la lista, por un comunicado y no por un partido.

Hay también una versión más afilada. Si el cuerpo es la razón, ¿por qué perseguir una semana que el cuerpo ya rechazó dos veces? El propio Pioline afirmó, en el relato de la retransmisión que hizo Tennis World USA, que «el cuerpo no reacciona tan rápido y la recuperación se vuelve más difícil». Patrick Mouratoglou sugirió, según Tennis Majors, que el estrés de no sentirse preparado estaba detrás de los problemas de Djokovic en la cancha. Con esa lectura, la ofensiva de París no tiene nada de lógica. Es un campeón que se niega a que una temporada termine en los términos de otro, al precio del mismo estrés que lo ha venido golpeando.

Djokovic ya explicó su regla con sus propias palabras

La respuesta está en el orden de sus frases. En Beijing, tras la segunda pausa médica, dijo que su problema «no es la resistencia. Es otra cosa. Más relacionado con la salud», y se negó a precisar qué. En la misma conferencia de prensa fijó la condición sin rodeos: «este año me gustaría jugar si me clasifico». Atención a ese «si». La clasificación es el examen, y el examen consiste en ver si el cuerpo aguanta los partidos que la otorgan.

En la víspera de París, respondiendo a Tennis Majors, fue más lejos. «Este año el foco pasó a ser sentirme bien en la cancha, porque en la mayoría de los torneos que jugué, y no jugué muchos, fue una gran lucha en cuanto a la salud», dijo. «Cada vez que me sentía mejor en la cancha, y últimamente ha sido así, nos estamos acercando de verdad a resolver lo que he estado atravesando en los últimos cuatro meses». También tuvo unas palabras para los comentaristas: «Veo que hay mucha gente a la que le encanta expresar su opinión experta como si supiera exactamente lo que me pasa. Pero no lo sabe».

En Basilea, en declaraciones recogidas por Sky Sports, puso nombre a lo que lo empuja: «Eso es también lo que me motiva: ver cómo puedo medirme con jugadores más de 15 años más jóvenes que yo». Una plaza garantizada en Turín no pone nada a prueba. Una Race con un solo torneo por delante, frente a Jodar, De Minaur, Taylor Fritz y Frances Tiafoe, pone a prueba justo eso.

Leídas así, las dos decisiones obedecen a una sola regla. Clasificado y lesionado, rechazó una semana que creía no poder terminar al nivel que exige. Sin clasificar y, según su propio relato, sintiéndose por fin mejor en la cancha, eligió la única vía que lo obliga a demostrarlo primero. La confusión de Pioline nace de tratar Turín como el premio. Para Djokovic, a los 39 años, la prueba es el premio.

Qué dejó zanjado el Paris Masters para Djokovic y qué queda sin respuesta

La parte comprobada es breve. Djokovic venció a Vacherot por 6-7 (5), 7-5, 6-1 en la primera ronda del Paris Masters, después de perder el set inicial en el tiebreak. El monegasco había ganado Basilea dos días antes, con victorias sobre Jodar, Fritz y Jiri Lehecka, y había derrotado a Djokovic por 6-3, 6-4 en las semifinales de Shanghái de 2025, camino de aquel título. The Grandstand, una web de previas de tenis, había pronosticado a Djokovic en dos sets, apostando por el cansancio de Vacherot tras Basilea; hicieron falta tres, y el último fue el más desigual. La victoria vale 40 puntos de la Race, lo que, según las cifras de Tennis Majors, deja la aritmética intacta: Djokovic sigue necesitando al menos las semifinales para seguir en la pelea, y solo el título le asegura Turín. Su próximo rival es Rinky Hijikata, que viene de la qualy, y en tercera ronda se proyecta De Minaur, rival directo por las últimas plazas. Las ATP Finals se disputan del 15 al 22 de noviembre en el Inalpi Arena de Turín.

Lo demás es interpretación, y la de MCM quedó expuesta arriba: la lógica que Pioline no consigue seguir es una regla sobre el cuerpo, aplicada con coherencia. Lo que nadie fuera del equipo de Djokovic sabe es cuál es el problema de salud; él se negó a nombrarlo. Tampoco sabe nadie si este es su último París. Pioline pidió al público que disfrutara de Novak, «porque si no es su última aparición aquí, quizá sea la penúltima», y en Eurosport lo dejó en el aire: «¿Volverá el próximo año? Naturalmente, hay un signo de interrogación». Djokovic ya fijó su propia condición para las próximas semanas. Si se clasifica, juega. Por ahora, sigue en plena pelea por clasificarse.

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