Críticas

Entre navajas y secretos: el misterio de quién lo hizo renace como una sátira de clase mordaz y divertida

Martha O'Hara
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Rian Johnson llevaba dándole vueltas a la idea de Entre navajas y secretos desde mediados de los años 2000, y la película tiene la seguridad de quien supo esperar su momento. Harlan Thrombey (Christopher Plummer), un exitoso novelista de misterio, cumple 85 años, organiza una fiesta para su familia y a la mañana siguiente aparece muerto, con la garganta cortada. La policía lo considera un suicidio. Benoit Blanc, contratado por un cliente anónimo, no está de acuerdo. Esa es toda la premisa, y Johnson, que escribió el guion en apenas seis o siete meses, construye una película entera manteniendo en marcha ese mecanismo.

El momento importa. Johnson llegó a esta película justo después de Star Wars: The Last Jedi, que dividió al público, y The Guardian interpreta Entre navajas y secretos como un regreso al terreno de sus primeros trabajos: un homenaje actualizado a las historias de misterio de Agatha Christie que le encantaban de niño, y a esas adaptaciones cinematográficas con una pizca de ironía y conciencia de sí mismas, en las que Peter Ustinov encabezaba un elenco de estrellas en medio de un laberinto de asesinatos. Johnson ha descrito el atractivo de ese tipo de cine como una conversación ligeramente autorreferencial entre cineasta y espectador, basada en ciertas reglas compartidas que se dan por sentadas y luego se pueden torcer. Se nota que lo disfruta. Filmó entre octubre y diciembre de 2018 en los suburbios de Boston, con un presupuesto de 40 millones de dólares financiado por MRC y subsidios fiscales de Massachusetts.

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El elenco bastaría por sí solo para vender la película, pero quien marca el tono es Daniel Craig. Su Blanc es un intruso que fuma puros y hace girar monedas, con un acento sureño tan disparatado que Ransom lo apoda «CSI-KFC», como señala The Guardian. Casey Movie Mania lo compara con el detective Hercule Poirot y reconoce que costó acostumbrarse a su forma de hablar. Es una advertencia justa. Un Poirot del profundo sur de Estados Unidos es una idea absurda, y Craig la interpreta sin guiños cómplices; por eso Blanc funciona como personaje y no como un simple chiste.

Ana de Armas tiene el trabajo más difícil. Su Marta Cabrera, enfermera de Harlan, tiene lo que The Guardian describe como una «reacción regurgitativa ante las falsedades»: vomita cuando miente. Suena a gag de comedia de situación, y lo es, pero también cumple una función en la estructura. Marta no puede mentir, pero está ocultando algo. Así que responde cada pregunta con sinceridad, aunque sin contar toda la verdad, y la película convierte ese estrecho margen en suspenso. Cuando leen el testamento y Marta hereda toda la fortuna, los Thrombey quedan atónitos; la escena duele porque toda la familia la ha tratado como parte del servicio, no como alguien importante para el anciano. Casey Movie Mania observa que Johnson le da mucho más tiempo en pantalla que a cualquier otro integrante del elenco y considera que es su mejor papel desde Blade Runner 2049. No tengo nada que objetar.

A su alrededor, la familia es una pandilla de parásitos, y The Guardian describe a cada uno con un entusiasmo bastante preciso. Chris Evans interpreta a Ransom, el nieto rebelde que «rebosa privilegios» y al que escuchamos discutir con Harlan la noche de la fiesta. Según Casey Movie Mania, Evans claramente se divierte mucho con este nieto impresentable, y se nota. Michael Shannon, en un papel que va contra su imagen habitual, interpreta al apocado Walt, cuya fortuna editorial depende del favor de su padre. Don Johnson es Richard, el yerno, descrito como una «pesadilla trumpista con mirada errante». Joni, la gurú de estilo de vida viuda que interpreta Toni Collette, evoca, en palabras de The Guardian, a una Gwyneth Paltrow empalagosa. Y Jamie Lee Curtis, como Linda, la hija mayor, está en lo que el periódico considera uno de los mejores momentos de su carrera. Todos son divertidos, y ninguno es una caricatura sacada de la nada.

Pero hay un costo. Casey Movie Mania acierta al señalar que Curtis, Don Johnson, Collette y Shannon terminan más cerca de tener participaciones extendidas que papeles completos. Quien se siente atraído por semejante elenco espera que cada uno tenga un espacio de verdad en la historia, y no lo tiene. La película elige a Marta y Blanc, y el resto de la familia gira a su alrededor. Entiendo la decisión, pero aun así me habría gustado ver más de la pomposa susceptibilidad de Shannon.

Debajo de los chistes, Entre navajas y secretos se ha interpretado como un retrato de la lucha de clases, la desigualdad económica, la inmigración y la raza en la Estados Unidos contemporánea, y la lectura funciona. The Guardian cita la descripción mordaz de la familia como un grupo de «triunfadores hechos a sí mismos», una frase que resume en pocas palabras la postura de la película. Son personas que heredaron todo y lo llaman mérito. Cuando la fortuna de su padre pasa a manos de quien realmente lo cuidó, no les queda nada que decir sin dejarse en evidencia. Johnson nunca detiene la historia para dar un sermón. La sátira está en quién puede sentirse cómodo en la casa y quién tiene que demostrar que merece estar ahí.

El oficio está a la altura del guion. La partitura clásica de Nathan Johnson se nutre de la música sinfónica para cine que tanto él como Rian prefieren, y le da a la película ese vuelo de época que necesita un misterio de salón. The Guardian concluye que ninguno de los resortes retorcidos de la trama tendría efecto si no nos importaran los personajes, y eso es exactamente lo que ocurre: el misterio está bien armado, pero lo que uno se lleva consigo son Marta, Blanc y quienes orbitan a su alrededor.

Entre navajas y secretos se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Toronto el 7 de septiembre de 2019, llegó a los cines de Estados Unidos de la mano de Lionsgate el 27 de noviembre y recaudó 312 millones de dólares. El National Board of Review y el American Film Institute la eligieron como una de las mejores películas del año. Obtuvo tres nominaciones a los Golden Globes, una nominación al BAFTA y una nominación al Oscar a mejor guion original. La crítica recibió con entusiasmo la trama y las actuaciones; las objeciones que aparecieron, como la de Casey Movie Mania sobre los papeles con tamaño de cameo, se refieren al uso del elenco, no a si la película cumple lo que promete.

También dio inicio a una saga. Glass Onion llegó en 2022 y Wake Up Dead Man en 2025, ambas con Blanc en el centro. Las secuelas tenían mucho que igualar, porque la original fue la que hizo que la fórmula pareciera sencilla: una familia, un cadáver, un detective más inteligente de lo que aparenta y una joven que no puede decir mentiras.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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